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La
injustificada mala fama del Doberman y mucho más.
Ningún
mito canino ha sido tan imaginativo y extendido
como este. Los "me dijeron", "me
contaron" o "hubo un caso"' pululan
por doquier trasmitiéndose de boca en
boca sin que nadie conozca personalmente el
caso relatado. La explicación popular
a ésto es el mentado "...crecimiento
cerebral más allá de la capacidad
craneal que hace que a cierta edad pierda el
olfato y no reconozca al dueño..."
Cualquier
perrero observador se dará cuenta de
que ningún perro apela al olfato para
reconocer al dueño a menos que esté
ciego y sordo. Si el amo está a la vista,
lo reconocerá por su forma de moverse;
si no lo está lo hará por ruido
de su auto, por sus pasos (únicos e inconfundibles
al sensible oído canino), por la particular
forma de sacar sus llaves, abrir la puerta,
etc., finalmente olfatear detenidamente a su
amigo para tener una idea de donde estuvo, que
novedades trajo, su estado de ánimo,
y miles de datos más. Leer
más...
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